EDITORIAL
Venezuela: Dictadura Criminal y Asesina
Por: Oscar Morales Guevara - Agosto 04 - 2:23 pm 2308 hits

Reflexiones sobre el colapso del Socialismo del Siglo 21, la indolencia de los gobiernos y las iglesias, y la lenta caída de un régimen narco y asesino.

Venezuela: Dictadura Criminal y Asesina

Resulta increíble que haya aún quienes pongan en duda que Venezuela es una dictadura criminal y asesina. Resulta insultante y descorazonador que haya aún políticos de izquierda en Colombia que apoyen a Nicolás Maduro, defiendan su régimen, y pretendan seguir vendiendo la idea de que el 'Socialismo del Siglo 21' es la solución para los problemas de Venezuela cuando claramente ha sido su ruina y es, de hecho, la ideología responsable de la tragedia de hambre, desolación, muerte y miseria que hoy consume a nuestro hermano país.

fuera maduroDesde el mes de abril el pueblo venezolano se tomó las calles, y desde entonces no se ha ido. 121 muertos en 120 días de marchas, la gran mayoría jóvenes estudiantes. ¡Qué desgarrador es ver a miles de jóvenes en las calles arriesgando sus vidas para que Venezuela sea libre! ¡Qué gran ejemplo de valor, gallardía y temeridad le dan estos valientes muchachos al indolente mundo! Día tras día nos demuestran que no están dispuestos a tolerar más la asfixiante dictadura. "Maduro se va", es la consigna que hoy une al país entero contra el régimen asesino.

Porque eso que hemos calificado de "oposición" ya no se circunscribe a un movimiento político. El rechazo absoluto al dictador Maduro y a su cúpula de bandidos se ha transformado en un fenómeno social de masas que se multiplica en cada rincón del país. En cada Estado de Venezuela se volvieron comunes las marchas, las barricadas, los enfrentamientos con la guardia nacional, lo arrestos y los allanamientos a moradas acompañados de una brutal represión por parte de hordas rabiosas de colectivos motorizados chavistas. Y todo esto en medio del hambre y la sangre, como si estuviéramos viendo escenas de Siria o de la Segunda Guerra Mundial.

En Venezuela todo se acabó: La industria, la comida, las medicinas, el comercio, los víveres, las panaderías, los supermercados. El desabastecimiento es casi total en una nación que otrora fuera la más rica de América, dueña de las más altas reservas de petróleo del planeta. A nuestra hermana nación la han llevado a la ruina, y hasta a los más acérrimos chavistas les llegó su cuota de hambre y desesperación.

Esta situación ha tenido un efecto inmediato y dramático en Colombia. Miles y  miles de ciudadanos venezolanos llegan todos los días a nuestro país, buscando refugio y empleo en ciudades como Barranquilla, Santa Marta, Valledupar, Cartagena, Medellín, Bogotá, Cúcuta y Bucaramanga. Incluso han llegado a refugiarse en Cali y en las ciudades del Eje cafetero. Muchos llegan con la ayuda de familiares o amigos, muchos también tienen la nacionalidad colombiana, pero otros tantos llegan solos, con niños, cargando una maleta donde guardan lo poco que les quedó de sus pertenencias. Es realmente una situación desgarradora, que ha despertado la solidaridad y la compasión del pueblo entero de Colombia.

venezolanos en barranquilla

Como colombianos, es nuestra obligación moral y cristiana tenderle una mano amiga y solidaria a nuestros hermanos venezolanos. Los colombianos no podemos caer en la indolencia, y así nos cueste, no podemos abandonarlos a su suerte. Tenemos que ayudar, estar a la altura de la situación, y en cada caso, dar refugio, comida o empleo. La gente de Venezuela debe entender, en momentos tan decisivos para la historia, que Colombia es también su casa, y que aquí están a salvo de la represión y de la dictadura.

¿Cuántos gobiernos alcahuetearon a Chávez y hoy siguen alcahueteando a Maduro?

Chávez expropió la empresa privada, ahogó al comercio, desmanteló la industria, espantó la inversión. Al tiempo que formó una cúpula de boliburgueses depredadores de los dineros del petróleo. Se estima que la fortuna conjunta de los chavistas es de 550 mil millones de dólares. Pero Maduro fue más lejos, dilapidó lo que quedaba de país, y terminó de hundir la economía. Maduro compró las consciencias de miles de militares y de naciones vecinas, gastando miles de millones de dólares, al tiempo que invistió un poder descomunal en Diosdado Cabello, hoy líder supremo de la operación de narcotráfico más grande de Venezuela y del mundo. Cabello, en sociedad con las FARC, usufructa las toneladas de cocaína que entran por la frontera con el catatumbo colombiano - mar de coca que está bajo el control de las FARC.

Dólares del petróleo y un gran cartel de narcotráfico sostienen a Cabello, Maduro y al régimen de asesinos ladrones, a plena luz del día, y delante de la OEA y la ONU, entidades paquidérmicas e inútiles que terminaron siendo solo tigres de papel, testigos indolentes del más intolerable genocidio.

El mundo calla ante la tragedia de Venezuela. Los jefes de Estado tímidamente se esconden, y salen del paso con cursis y ensayadas frases de "diálogo" y "reconciliación", como si con eso los asesinos fueran a dejar de ser asesinos, o el régimen fuera a dejar de ser régimen destructor, cuando hoy más que nunca es absolutamente evidente que Maduro y Diosdado se tienen que ir, que la cúpula chavista tiene que ser erradicada como plaga, y que los ciudadanos venezolanos tienen derecho a volver a vivir en libertad, sin un castrochavismo maligno que los desangre y arruine.

¡Cuánta idiotez y tolerancia con la dictadura por parte de los gobiernos e iglesias del mundo! ¡Cuánta inconsciencia y falta de carácter para defender la vida y la libertad de los venezolanos! ¡Qué gran fiasco resultó la OEA! Y es demasiado triste reconocerlo, pero hasta al mismo Papa Francisco lo han acusado de haberse olvidado de Venezuela.

El desenlace: El rol de Estados Unidos y la torcida militar

¿Diálogo? Suenan ridículos y extremadamente ingenuos (¿o malintencionados?) los oscuros personajes que piden diálogo, cuando ya todas las instancias se han agotado, el pueblo no aguanta más y el régimen ha decidido asesinar ciudadanos. El chavismo ha quedado reducido a un cartel de bandidos asesinos y narcotraficantes quienes se robaron a un país de 32 millones de habitantes, y la única nación sobre la tierra que parece haberlo entendido de manera clara se llama Estados Unidos de América.

El desenlace del régimen asesino pasa por Washington, no les quepa duda. Congelamientos de cuentas, embargo de bienes y propiedades, cerco financiero al régimen, son solo algunas de las medidas que puede tomar Estados Unidos, como de hecho lo está haciendo, lo cual desencadenará - tarde que temprano - en el pánico de los militares que hoy sostienen a Maduro. Esto sin contar con las futuras órdenes de arresto internacional contra Cabello y su red de narcotraficantes, incluidos varios generales de las Fuerzas Armadas.

Si es verdad que algún día veremos justicia, también veremos una circular roja de Interpol contra Diosdado Cabello impulsada por el presidente de los Estados Unidos.

¿Acaso Maduro negociará su propia salida? ¡Por supuesto que no! Maduro, de sobrevivir a la caída de su maligno régimen, terminará en una prisión de La Haya condenado por crímenes contra la humanidad, y lo único que podrá negociar será el tamaño de su celda, si mucho el color de su uniforme en prisión.

Estamos viviendo tiempos históricos, pero no se confundan, no recordaremos estas épocas con orgullo, sino con extrema vergüenza. Los habitantes del futuro no comprenderán como nosotros pudimos tolerar por tanto tiempo a un régimen de una naturaleza tan maligna y destructora, y los colombianos del futuro tampoco entenderán como pudimos permitir que Juan Manuel Santos y las FARC, escudados en un falso discurso de paz, nos llevaran exactamente por el mismo camino.

Oscar Morales Guevara

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