EDITORIAL
¿Periodistas o propagandistas?
Por: Oscar Morales Guevara - Sept 26 - 12:23 am 6288 hits

Periodistas sin objetividad que renuncian al debate y a la crítica, mancillan la verdad y se transforman en agentes de la propaganda oficialista.

¿Periodistas o propagandistas?

Oscar Morales Guevara - ¿Periodistas o propagandistas?Como en el resto de países, en Colombia los medios de comunicación manejan cada uno líneas editoriales distintas, adoptando posturas que pueden considerarse políticas o alineadas con un partido político. Bien es sabida, por ejemplo, la gran diferencia entre un medio como NTN24, ultra crítico de Maduro y de la dictadura venezolana, y Telesur, medio considerado hostil con la oposición venezolana y que la mayor parte del tiempo sirve de máquina de propaganda del chavismo y de la agenda ideológica cubana.

Por ello no es de extrañar que en Colombia también haya medios críticos, como RCN NOTICIAS dirigido por Claudia Gurisatti - quien no le perdona medio escándalo al actual Gobierno - o programas como La Hora de la Verdad de la emisora Radio Red (también de la familia RCN) - dirigido por el ex ministro uribista Fernando Londoño, que desde hace rato se declaró enemigo de la impunidad concedida a las FARC y que se ha convertido con el paso del tiempo en el punto de encuentro del Uribismo y de los inconformes con la corrupción y la vagabundería socialista que se está tomando a Colombia.

Sin embargo, en Colombia se vive un fenómeno sin precedentes en la historia del periodismo. De repente, y por obra y gracia de las negociaciones con las FARC, una gigantesca estrategia mediática de apoyo a la "paz" se apoderó de la gran mayoría de emisoras y periódicos de la capital colombiana, financiada con dinero público de los contribuyentes a través de pauta oficial, conocida popularmente como 'mermelada'.

Es un espectáculo que produce náuseas, cuando se oye a tanto pseudo-periodista en la radio capitalina sirviendo de caja de resonancia de las FARC y sirviendo de propagandista del gobierno. Los oyentes podrían creer ingenuamente que la actitud de los directores de medios es altruista y que lo que hacen es por el bien del país, pero la realidad es otra.

Los medios capitalinos no solo se convirtieron en propagandistas de la "paz" y del gobierno Santos, sino que a consciencia optaron por unirse a la corrupción estatal, tapando sus escándalos, sirviendo de abogados de sus funcionarios, y celebrando una falsa paz que no existe, mientras el país se cae a pedazos por cuenta de una corrupción sin control, un mar de coca que crece a niveles históricos, y unas disidencias FARC que siguen sembrando terror y opresión entre los campesinos y pobladores del suroccidente colombiano.

Ante esto, la gran prensa capitalina calla, y funge de salvavidas de un gobierno que colapsa en medio de la podredumbre, con niveles de rechazo que fluctúan entre el 80% y el 90% de la ciudadanía, una situación realmente insostenible que raya en la ingobernabilidad.

¡Ay quien ose llevarle la contraria a cualquier miembro de esa rabiosa y elitista cofradía de periodistas contratistas! Quien lo haga, se enfrenta a la furia y al fusilamiento mediático. Los periodistas contratistas de los medios bogotanos se erigieron como jueces y, día tras día, columna tras columna, acaban con la reputación del que les dé la gana, eligen a su víctima y con sevicia atacan.

Da lo mismo si el "encargo" se hace con verdades o con mentiras, aquí lo que importa es cumplir las órdenes de la Casa de Nariño, y por supuesto, cobrar la 'mermelada'.

Algunos casos para ilustrar este oscuro panorama, que son solo la punta del iceberg de la más grande maquinaria de propaganda jamás creada en Colombia, y financiada con nuestros impuestos.

1) Periodistas contratistas defendiendo el homenaje al Mono Jojoy, criminal de las FARC considerado un cruel genocida y despiadado asesino.

2) Periodistas contratistas sirviendo de abogados defensores de Gina Parody y de Martín Santos en Nueva York, quienes fueron confrontados en la calle por honestos ciudadanos colombianos indignados con la corrupción de Santos, el escándalo Odebrecht, la alcahuetería con las FARC, y la entrega del país a la guerrilla.

3) El 'tape tape' de los periodistas contratistas al mega escándalo de Odebrecht y la financiación de ambas campañas presidenciales de Juan Manuel Santos. A pesar de las confesiones del Senador Bernardo Elías, de Roberto Prieto, y de Otto Bula; y a pesar que se sabe por boca de la Fiscalía General y a partir de las pruebas presentadas por los Estados Unidos que la campaña Santos recibió dineros ilícitos que superaron los topes permitidos, el presidente sigue incólume en su cargo, gracias a la gran prensa que lo sostiene y lava sus oscuros pecados.

4) La llamada telefónica interceptada por la Fiscalía General a Luis Fernando Andrade (Director de la ANI recientemente detenido por el caso de corrupción de Odebrecht), en la cual se le oye conversando con su primo Luis Alberto Moreno (presidente del Banco Interamericano de Desarrollo), poniéndole a la orden a Julio Sánchez Cristo (Director de la emisora La W), y a Gonzalo Córdoba de Caracol, desnudando la estrecha relación entre los medios y la alta política y su ahora evidente tráfico de influencias.

5) La entrevista que el reconocido abogado Abelardo De la Espriella ofreció a la emisora La FM la semana pasada, a donde llegó como invitado y tuvo que soportar los insultos del "periodista" Yamit Palacio. Con una hostilidad manifiesta, el señor Palacio perdió la compostura, atacó al invitado, lo calificó de "defensor de paracos", y se negó al debate en una actitud bastante infantil y caricaturesca. El pecado de De La Espriella: Ser declarado contradictor del gobierno Santos y de las FARC, y un excelente argumentador que no se dejó meter el dedo a la boca por parte de sus entrevistadores.

6) Las columnas semanales de la revista Semana contra Uribe, que ya se volvieron tan predecibles y odiosas, y que lo único que logran es confirmar el estereotipo del izquierdista radical cuyo dogma principal es odiar a Uribe por sobre todas las cosas.

Produce igualmente asco tener que soportar las entrevistas semanales a los líderes de las FARC en las emisoras bogotanas, que lavan sus extensos prontuarios y donde son tratados como estadistas poseedores de mentes brillantes, cuando en realidad son violadores de niños y probos asesinos dedicados a producir coca, que solo buscan acabar con el país e implantar su modelo castrista comunista.

¿Cuán más bajo puede caer el periodismo capitalino? ¿Hasta cuándo tendremos los oyentes y lectores que soportar por parte de la gran prensa nacional tanto odio por el Uribismo, tanto odio por la verdad, tanto cinismo a favor de FARC, tanta desinformación, y tanta propaganda oficialista cargada de mentiras?

Es de verdad triste. Un país sin prensa independiente y libre es el escenario perfecto para la anarquía. Y de hecho, ya Colombia muestra síntomas inequívocos de ella.

Los medios pasaron de ser el cuarto poder para convertirse en un apéndice del tercero, en un país donde el congreso ya está de por sí castrado a la medida de las FARC, y donde los magistrados de las altas cortes de la justicia no fallan por derecho sino por dinero, al servicio de los grandes capos de la 'mermelada'.

Mejor dicho, apague y vámonos.

Oscar Morales Guevara
@oscarmoralesg

Nota sobre el autor: Oscar Morales Guevara fue el fundador del movimiento 'Un Millón de Voces contra las FARC', organizador de la histórica marcha del 4 de Febrero de 2008 que sacó 12 millones de colombianos a marchar contra las Farc, contra el terrorismo y contra el secuestro. Oscar fue además el primer Fellow del programa de Libertad Humana del Centro Presidencial George W. Bush en Dallas, Texas.

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