EDITORIAL
INFORME ESPECIAL: Colombia nada en un mar de coca
Por: Oscar Morales Guevara - Julio 12 - 3:30 pm 10410 hits

El aumento de los cultivos coca en el país a records históricos puso al gobierno contra las cuerdas y a las FARC en evidencia.

INFORME ESPECIAL: Colombia nada en un mar de coca

El proceso de negociación del Gobierno Colombiano con la guerrilla de las FARC trajo consigo muchas transformaciones, entre ellas una nefasta. El impresionante crecimiento de los cultivos de coca a records históricos nos volvió a convertir en el primer productor de cocaína del mundo, lo cual ha fomentado la multiplicación de bandas dedicadas al narcotráfico y al microtráfico que azotan cada ciudad de Colombia con delincuencia, extorsión y criminalidad desbordada; ha deteriorado nuestra relación con los Estados Unidos; ha incrementado el poder de las redes de narcotráfico de Brasil, México y de toda Centroamérica; y ha incrementado la fortuna de las FARC, el ELN y demás organizaciones armadas dedicadas a la producción y exportación de narcóticos.

Colombia nada hoy en un 'mar de coca'. Es lo que se interpreta de los informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), entidad que desde 1999 realiza el censo de los cultivos de coca en Colombia en conjunto con el Gobierno Colombiano. Dichos censos detallan información muy precisa sobre las zonas del país donde hay mayor presencia de cultivos, y analiza su evolución y las causas por las cuáles aumentan o disminuyen las áreas sembradas con coca.

Según la UNODC, entre los años 1999 y 2000 Colombia alcanzó a tener un máximo histórico de 163.000 hectáreas de coca, y luego de una muy intensa campaña de aspersión aérea, erradicación manual, y tras la implementación del programa de Familias Guardabosques y de sustitución de cultivos, en el año 2004 el área sembrada con coca logró ser reducida a 80.000 hectáreas, una disminución del 51% en 4 años.

Informe UNODCP Evolucion cultivos de coca en Colombia al 2004

Los informes de la UNODC también destacan que la reducción de cultivos de coca es directamente proporcional a la inversión que se haga en los proyectos de desarrollo alternativo, dejando claro que los campesinos dedicados a la producción del alcaloide jamás dejarían ese oficio - por cierto muy rentable - si no se les ofrecen alternativas de cultivo y apoyo del Estado para que abandonen su actividad ilícita.

Los esfuerzos de aspersión aérea con glifosato y de erradicación manual continuaron entre los años 2004 y 2012, logrando una reducción muy significativa de los cultivos de coca a un mínimo histórico de 48.000 hectáreas en Diciembre de 2012, cifra idéntica a la lograda en Diciembre de 2013. Esto representa una disminución del 70% en comparativa con las 163.000 hectáreas del año 2000. Como diría Obama, "Yes, we can".

Informe UNODCP Evolucion Cultivos de Coca al 2015

Esta dramática reducción probaría que sí existe una correlación entre la aspersión aérea y la reducción de cultivos, a pesar de las voces críticas que afirman lo contrario y venden la idea que la aspersión es una perdedera de recursos y tiempo. Las cifras de mínimos históricos logradas en los años 2012 y 2013 parecen darle la razón a los defensores de los programas de aspersiones de cultivos.

Sin embargo, de manera inesperada y como consecuencia del inicio de los diálogos de paz entre el gobierno Colombiano y las FARC, los programas de aspersión aérea fueron debilitados por el gobierno nacional en los años 2013 y 2014, hasta su suspensión definitiva en Octubre del año 2015. ¿Por qué el gobierno decidió suspender las aspersiones aéreas sabiendo que esto inmediatamente incrementaría el área de cultivos de coca, como efectivamente sucedió? ¿Fue una solicitud de FARC? ¿Hizo parte de los acuerdos en la Habana?

Como era de esperarse, la suspensión de las aspersiones aéreas cambió por completo la dinámica de los cultivos de coca, y el área cultivada se disparó a niveles sin precedentes, incluso superiores a los de la década de los 90.

De hecho, un informe del diario EL ESPECTADOR del 8 de Julio del año pasado informa que el Gobierno era plenamente consciente del aumento desbordado de los cultivos de coca, y de que la causa era la suspensión de las fumigaciones con glifosato. Tanto, que el Ministerio de Defensa tuvo un fuerte enfrentamiento en el Consejo Nacional de Estupefacientes exigiendo el reinicio de las fumigaciones manuales.

Al parecer, ninguna de estas medidas manuales funcionó, pues en un reciente informe de Marzo de 2017 de la Oficina de Políticas para el Control Nacional de Drogas (ONDCP) adscrita a la Casa Blanca, se revelaron unas cifras muy contundentes que dejaron mal parado al presidente Juan Manuel Santos y al gobierno colombiano.

Según el informe, en el año 2015 el área sembrada de coca creció a 159.000 hectáreas, y siguió creciendo hasta alcanzar 188.000 hectáreas a finales del año 2016. La cifra de coca más alta jamás medida. ¡Impresentable desde todo punto de vista! Un informe inesperado que agarró al presidente y al ministro de Defensa 'con los calzones abajo'.

Ondcp informe casa blanca cultivos de coca en Colombia al 2016

Las cifras de la Casa Blanca sobre el incremento de los cultivos de coca en Colombia fueron tan contundentes, que prendieron las alarmas en el Departamento de Estado y motivaron al presidente de los Estados Unidos Donald Trump a llamarle fuertemente la atención al presidente Santos durante su visita a Washington el pasado mes de Mayo.

Además del jalón de orejas de Trump a Santos, Washington también redujo la ayuda que había ofrecido a Colombia para el autodenominado 'post-conflicto', y exigió a Colombia tomar medidas contundentes e inmediatas para reducir el área sembrada con coca a la mayor brevedad. Esta situación ha deteriorado nuestra relación con los EEUU, y ha puesto al ministro de Defensa Luis Carlos Villegas en aprietos cada vez que se le pregunta sobre el tema.

Las cifras de la ONDCP son incluso muy superiores a las del censo que venía haciendo la ONU, pues la Casa Blanca obtiene datos de manera directa a través de imágenes satelitales y mide además las toneladas métricas que anualmente se producen del alcaloide, las cuales pasaron de 210 TM en el año 2012, a la increíble cifra de 710 TM en el año 2016, un incremento del 338% en tan solo 4 años. No es de extrañar, por lo tanto, la fuerte molestia de la Casa Blanca con el presidente Santos.

A pesar de las diferencias de cifras entre la Casa Blanca y la ONU, el último informe de la UNODC publicado en Julio de 2016 no deja de ser bastante revelador, y afirma sin tapujos que entre los varios motivos por los cuales se produjo el aumento del área sembrada con coca, el principal fue la suspensión definitiva de las aspersiones aéreas, y al hecho - ojo con esto - de que a los campesinos de las regiones afectadas por los cultivos se les vendió la idea de que a mayor área sembrada, mayores serían los beneficios que recibirían como fruto de las negociaciones de FARC con el gobierno. Una apuesta perversa con resultados perversos. ¿Quién les vendió esa idea de sembrar más coca durante las negociaciones? ¿Acaso las mismas FARC?

UNODC Pagina 13, Informe Julio 2016

Las solicitudes de Washington en el tema de metas de reducción de cultivos de coca han puesto al Gobierno Colombiano a correr, y en días pasados el vice presidente Oscar Naranjo anunció a la prensa que el gobierno tiene un 'plan concreto' para erradicar 100.000 hectáreas de coca este año, 50.000 de las cuales estarán dedicadas a sustitución por productos agrícolas. ¡Ver para creer!

Mientras tanto, muchos críticos insisten en que el único camino viable es la reanudación de las aspersiones aéreas. Ésta parece ser la misma postura de Washington, pero una medida de tal naturaleza parece poco probable, pues una sentencia del Consejo de Estado del 2016 validó la tesis del Ministerio de Salud de que el glifosato 'era perjudicial para la salud'. ¿Para la salud de quiénes, de los cultivadores, de los raspachines o de los guerrilleros que cuidan los cultivos?

Esta tesis no tuvo en cuenta que el daño ambiental causado por la presencia de cultivos y la transformación de la hoja de coca en clorhidrato de cocaína es tan o más destructor y afecta, no solo a las comunidades dedicadas a los cultivos, sino al país en general como consecuencia de la deforestación de bosques y la contaminación de ríos.

¿Cómo harán el Presidente y el Ministro de Defensa para aliviar esta situación y para responder a las solicitudes de la Casa Blanca? ¿Terminaremos de descarrilar nuestra relación con Estados Unidos con tal de complacer a las FARC en su empeño de que jamás se reanuden las aspersiones aéreas?

En los acuerdos de la Habana se habla de unos compromisos de erradicación manual voluntaria, pero si estos no vienen acompañados de fuertes inversiones en sustitución de cultivos es probable que las familias dedicadas a la producción de coca jamás abandonen este negocio, pues según la ONU, el 81% de las familias que viven en las regiones afectadas con los cultivos tienen como única fuente de ingreso la producción de hoja de coca.

Una situación dramática que tiene al gobierno colombiano contra las cuerdas, y ha minado la credibilidad de las negociaciones con FARC, hoy mas billonarias que nunca, por cuenta de un mar de coca que jamás creímos pudiera llegar a tan altas proporciones.

Colombia no es solo un imperio cocalero, sino que se volvió un país consumidor, y el microtráfico se afianza en cada barrio de cada ciudad, incrementando proporcionalmente los niveles de delincuencia. En el país de la "paz" la coca manda, y tiene a los delincuentes felices, pues jamás había habido tanta abundancia.

Oscar Morales Guevara

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