EDITORIAL
OPINIÓN: A Colombia la gobierna una costosa FARC-Política
Por: Oscar Morales Guevara - Junio 07 - 10:42 am 10364 hits

La agenda presidencial gravita alrededor de FARC, mientras el país convulsiona en medio de paros y protestas.

OPINIÓN: A Colombia la gobierna una costosa FARC-Política

Oscar MoralesColombia atraviesa por uno de sus más álgidos períodos de turbulencia política en su historia, fruto del inmenso desgaste de una negociación con la guerrilla de las FARC cuyos efectos políticos han sido dramáticos, y de un gobierno blandengue cuya popularidad se diluye en medio de protestas, paros, e inconformismo generalizado.

El presidente Santos pareciera no tener otra agenda distinta que complacer a las FARC en cada punto de los acuerdos que les firmó en La Habana, aún al costo de ir en contra de la voluntad de los colombianos.

Porque hagamos cuentas claras: En el plebiscito del pasado 2 de octubre ganó la opción del NO, y el presidente Santos optó por desconocer abiertamente ese resultado, bajo el sofisma de acusar a las organizaciones promotoras de la Campaña por el NO de haber mentido sobre las consecuencias del acuerdo con las FARC y por ende, de haber supuestamente manipulado a los colombianos con elaborados mitos.

Sin embargo, en los recientes meses varias de las supuestas "mentiras" de los promotores del NO se han venido haciendo realidad.

De hecho, fue el presidente Santos quien mintió al país cuando varias veces aseguró que a las FARC jamás les darían curules gratis y directas en el Congreso, y al final el congreso sí terminó aprobando esas curules gratis, una vil concesión que causó gran estupor entre los colombianos.

Fue el presidente Santos quien mintió al país al prometer que las Zonas Veredales entregadas a la guerrilla eran solo temporales y que a los seis meses FARC las abandonarían. Hoy sin embargo hay un libreto distinto. Las tales zonas serán permanentes, FARC no piensan soltarlas, pues pretenden convertirlas en autodenominados "pueblitos de paz" para que la guerrillerada siga gozando de sus bacanales y fiestas en cercanía de sus santuarios de droga, con niños y mujeres a bordo, cargando fusiles al hombro. Todo esto financiado con el dinero de todos los contribuyentes.

Según FARC, estas zonas veredales les pertenecen, hacen parte de los acuerdos y ni alcaldes ni gobernadores ni Ejército pueden ejercer autoridad o control, pues solo puede imperar la ley de las FARC, la única que vale. Terminaron convertidas en las 'republiquetas' que tanto denunciaron los promotores del NO.

Empoderado y envalentonado por las "facultades especiales" que le otorgó el Congreso de la República "en nombre de la paz", el presidente Santos ha venido cumpliéndole a las FARC a punta de decretos y concesiones, al tiempo que le rinde cuentas a Timochenko, y cede ante cada reclamo que le hagan los distintos miembros del secretariado FARC a través de Twitter.

Macondo se quedó chiquito. García Márquez jamás imaginó un futuro en el que camaradas terroristas le dieran órdenes por Twitter al presidente de una nación democrática.

Para el Nobel de Paz ya se volvió costumbre que las FARC lo regañen cada día de por medio a través de redes sociales. Cuando no es porque el Ejército encontró una caleta con armas clandestinas que no habían sido reportadas a la ONU, es porque capturaron a algún guerrillero sin permiso de las FARC.

Ante la furia de Timochenko el presidente Santos corre y cede al chantaje. Se hace muy evidente que Santos teme que cada nueva escaramuza con FARC desbarate por completo su escaparate de "paz".

Timockenko ya es totalmente consciente que tiene a Santos en sus manos, y se volvieron muy comunes sus amenazas de abandonar el proceso, o de no entregar las armas, como sucedió en días recientes ante la captura del guerrillero Jimmy Ríos por parte de las autoridades.

El líder de FARC ya entendió que puede capitalizar cada incidente con Santos para dilatar una y otra vez la fecha de la entrega de armas, y básicamente para pedir todo lo que se le ocurra.

Al paso que vamos, no solo no veremos jamás las armas de las FARC, sino que el país seguirá rumbo a la ingobernabilidad, toda vez que el presidente está atrapado en el juego de Timochenko.

El presidente Santos parece perdido, y por sus alegres y entusiastas trinos diarios en Twitter, pareciera que viviera en una Colombia de fantasía, donde todo es perfecto y ya reina la paz.

El presidente no advierte que la economía está en problemas, y que por todo lado arden marchas. A solo un año de elecciones presidenciales, el presidente del 14% de favorabilidad tampoco advierte que el 79% desaprueba la manera como conduce su gobierno, según encuesta de la firma Yanhaas del pasado 1 de Junio.

Su obstinación con las FARC y la paz de fantasía se impone al costo de dejar desatendidos graves y mucho más urgentes problemas que tienen en jaque a distintas regiones del país, a quienes el presidente prometió muchas cosas en el pasado, pocas de las cuales cumplió.

En Buenaventura, por ejemplo, continúan las protestas por los incumplimientos del presidente, lo mismo que en el Departamento del Chocó. El paro de maestros también sigue vivo, y cientos de miles de estudiantes continúan por fuera de sus aulas de clase. La rama judicial se queja, lo mismo que los médicos y profesionales de la salud, los mototaxistas, los pensionados, todos amenazan calle y todos quieren protestar.

El gobierno dice que no hay plata. Respuesta que contrasta con el elevado gasto que está costando complacer a las FARC, sin que aún hayan entregado armas, devuelto niños o desmantelado el billonario negocio de producción y comercialización de drogas ilícitas.

El mismo gobierno calcula en 10 billones de pesos el costo de implementación de los acuerdos con FARC para los próximos años, sin que las FARC pongan un peso. ¿De dónde saldrá tanta plata? ¿Cuántas más reformas tributarias tendríamos que aguantar los colombianos para encaramar a la guerrilla en el poder?

La implementación de los acuerdos con FARC será el tema central de las campañas presidenciales del 2018. Algunos pre-candidatos presidenciales se han declarado detractores de los acuerdos con FARC y han prometido "hacerlos trizas".

Otro sector declara que los acuerdos no existen pues el NO los derrotó en las urnas. Y la Unidad Nacional seguramente insistirá en que la paz está por encima del bien y del mal, y que si es necesario desbaratar la constitución para complacer a las FARC, pues que se desbarate, no hay problema, quién dijo miedo.

Lo que sí se sabe cierto es que las FARC seguirán su presión sobre el presidente Santos cada vez que tengan la oportunidad. La debilidad de Santos contrasta fuertemente con un Timochenko dueño de grandes habilidades oratorias y negociadoras, que le ha sacado grandes victorias al presidente.

Y de ñapa, el Fiscal General Nestor Humberto Martínez parece que encontró parte de la fortuna escondida de las FARC, la misma que el presidente Santos tanto había negado.

Otro más de los "mitos" de los promotores del NO quedó probado como un hecho cierto: Que las FARC son dueñas de una inmensa fortuna ilícita que se calcula en varios billones de dólares, suficiente para financiar su agenda de FARC-Política por varias generaciones.

Pobre Colombia, apostó por la paz y resultó estafada.

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